La tradición de nacimientos navideños en el territorio checo es muy antigua, pero, hasta el día de hoy, se mantiene realmente viva. Los primeros nacimientos llegaron a Bohemia con los jesuitas en el siglo XVI y se exhibían en las iglesias. Tan solamente en las postrimerías del siglo XVIII empezaron a formar parte de los hogares. Su producción casera ha sido más extendida en las regiones somontanas.
Muchas veces, los belenes fabricados por los artesanos belenistas checos difieren fundamentalmente de los otros. Se destacan, sobre todo, porque además de la representación del nacimiento de Cristo con la santa familia y los ángeles, contienen también escenas de la vida corriente. Casi no es posible imaginarse un belén checo sin músicos, pastores con ovejas, comerciantes, artesanos y granjeros que traen regalos al pequeño Mesías.
Ante todo, dos nacimientos checos se han hecho conocidos mundialmente – el llamado Belén de Probost y el Belén de Krýza. El Belén de Probost es un nacimiento de madera con figuritas movibles de más de cien años de antigüedad, cuyos autores, el tallista popular Josef Probost con sus ayudantes Josef Kapucián y Josef Friml, han trabajado durante cuarenta años para construirlo. En el año de 1967 fue exhibido también en la Exposición Mundial en Montreal. Hoy se encuentra en el museo de nacimientos en la pequeña ciudad de Třebechovice pod Orebem
(mapa) (13 km al este de la ciudad de Hradec Králové).
El Belén de Krýza representa el belén mecánico popular más grande en el mundo y desde el año 1998 se encuentra inscrito en el Libro Guinness de los récords. Su creador, Tomás Krýza, trabajó en esta obra por más de sesenta años. Construyó el majestuoso belén en una superficie de 60
(mapa). Es posible admirarlo en el museo de la ciudad de Bohemia del Sur Jindrichův Hradec
(mapa).
Muy interesante es también el belén de marionetas Belén Real en el Museo de belenes Karlstejn
(mapa) en la colonia debajo del castillo del mismo nombre (25 km al suroeste de Praga). Este museo es la exposición de belenes más grande en la República Checa. En sus colecciones se encuentran resguardados aproximadamente 50 belenes, aquí podemos encontrar también curiosidades interesantes, por ejemplo, belenes hechos de pan, de azúcar y de cera. Piezas únicas son los nacimientos en miniatura en las cáscaras de coco, de nuez y hasta de avellana.