En cuanto se refiere al periodo temprano, tenemos más informaciones relativas a la economía y la aplicación de la economía que las referentes a la política, gestión administrativa y derechos de las primeras formaciones estatales en el territorio de la República Checa.
El desarrollo del periodo de la Temprana Edad Media en los países checos fue similar como en los demás países de Europa. Se trataba, pues, de que el estado, económicamente se apoyaba, sobre todo, en el cultivo de productos y la cría de ganado. Sin embargo, sabemos que ya en este tiempo, el comercio tenía gran importancia, incluso internacionalmente, debido en particular, a la posición ventajosa del país que se encontraba en el cruce de muchas vías comerciales importantes. Por Praga, y naturalmente por otras ciudades entonces en surgimiento, cruzaban comerciantes viajantes desde los puertos italianos hacia el norte de Europa y los comerciantes del oriente en sus viajes hacia las ciudades ricas de Alemania, Francia y a los países de la actual Benelux.
También la propia Bohemia era un importante socio comercial. De Bohemia se exportaba principalmente productos agrícolas, más tarde también productos artesanales, en particular, metalúrgicos, para el trueque en primer término por sal y luego por pieles (de Rusia) o vinos, especias y frutas apreciadas de Italia.
El desarrollo de las ciudades comerciales estimulaba el desarrollo de las artesanías, que se pueden considerar como los antecesores de la industria, en el sentido actual de la palabra. Gran significado tenía, en particular, el tratamiento de los metales, la alfarería y luego los oficios relacionados con la producción de alimentos: panadería, maltería, fabricación de miel y otros. Más tarde, en el siglo XI – XII, aparecieron los torneros, curtidores, orfebres, zapateros, carniceros y lenceros. Sin embargo el tratamiento de telas se lo hacía todavía en forma de autoayuda, en hogares o en patios. Recién en el siglo XIII aparecen los sastres. Los primeros artesanos especializados trabajaban con frecuencia en las cortes clericales, que disponían de medios económicos suficientes para su recompensa y les proporcionaban también puestos de venta para sus productos – objetos del diario consumo y productos artísticos para fines ceremoniales.