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Cultura

 

Fusión de la moda checa y la ecuatoriana en la unicidad de un calzado

 
photo:  (Fernando Echeverría y su trabajo em bruto, foto: Ana Briceño)
 

La ropa y el calzado son con certeza una cuestión de identidad y de arte para muchos. No en vano existen carreras dedicadas a ello y personajes que se dedican por entero a su creación. Es el caso del ecuatoriano Fernando Echeverría, un diseñador de calzado residenciado en Praga, quien recibió a Radio Praga en su taller para charlar entre café ecuatoriano sobre zapatos y estilo.

 
 

Fernando Echeverría proviene de la lejana capital ecuatoriana, Quito. De su familia heredó el talento de la manualidad y la sensibilidad por los textiles y el cuero.

De hecho, su abuelo trabajaba en Ecuador haciendo carteras y bolsos de cuero. Fue una coincidencia cruzada entre estudios y amor lo que lo trajo al corazón de Europa. En Ecuador ya había estudiado diseño de productos y para darle continuidad a su carrera decidió enviar su portafolio a la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño de Praga, mejor conocida por sus siglas en checo UMPRUM, donde se graduó de la Escuela de Moda y Diseño de Calzado en el año 2014.

Destaca que su experiencia en la academia checa estuvo determinada por la diferencia entre lo que es la estética europea y la latinoamericana.

Fernando Echeverría:
“Se dice que la primera cosa que debes ver a una persona son sus zapatos porque cuando ves los zapatos de alguien ves las costumbres de las personas”.

"Porque cuando vine aquí a la academia tuve muchos problemas con los profesores porque tenemos una estética muy específica, un poco muy barroca los latinos y eso va un poco en contra de las tendencias europeas. Por un lado, me enseñaron un poco a limpiar esa explosión y pienso que sin perder el estilo".

El resultado de eso es quizá lo que justamente define el concepto estético de Echeverría: el eclecticismo. Sus zapatos, aunque suelen mantener un cuerpo clásico, tienen combinaciones de tonos, presentan detalles e intervenciones en la textura que los hacen diferentes y que, sin duda, remiten al colorido y sobrecargado imaginario latinoamericano.

Agrega Fernando que son muchas las personas que le han dicho: "siento que estos zapatos vienen de lejos, sin embargo, me gustan".

El legado checo: producción y refinación

La Academia de Artes, Arquitectura y Diseño en Praga le permitió al quiteño conocer de cerca el mercado y el gusto checo. Por ello, ese elemento barroco que tanto define a la estética latinoamericana en su manera de vestirse y decorarse y de ornamentar los espacios, pasó en el caso de su producción por un proceso de refinación y adaptación.

La academia checa también le dio las posibilidades de producir según las necesidades reales del mercado, como él mismo nos comenta.

"Aquí la academia está unida a la producción, a la parte real. Entonces aquí vienen las empresas, por ejemplo, Škoda, Bat'a, Swarovski y dicen: 'necesitamos este diseño' y entonces se arma un concurso. Y el estudiante tiene, digamos, la motivación porque su producto se puede hacer realidad".

Fue así como Echeverría participó en un proyecto de la legendaria marca de zapatos checa, Bat'a, con el rediseño limitado de unos zapatos tipo tenis, que habían sido originalmente diseñados por el fundador de esta empresa de calzado, Jan Antonín Bat'a. Y hablando de calzado en la República Checa es casi que imposible no hablar de este señor, a propósito de él dice Fernando.

"Un visionario. Él no se involucró en los diseños, pero más en la parte de los negocios, que es lo que nos hace falta a los artistas y diseñadores porque nosotros no sabemos cómo negociar, cómo vender, cómo hacer la parte del marketing, que ahora eso es algo tan importante".

Haciendo realidad los bocetos

Fernando Echeverría Ruiz se define a sí mismo como un zapatero contemporáneo puesto que su labor no es solamente hacer un boceto, le gusta involucrarse en todo el procedimiento de la fabricación de sus productos.

"En la universidad es más técnico, es más de hacer patronaje, te enseñan las partes técnicas del pie, del zapato, pero llegas un momento en que tú no sabes, o sea, tú quieres hacer el objeto, pero tienes que encontrar a quien te lo haga. Y a mí siempre me ha gustado el trabajo manual, no quedarme solo en el boceto, en el dibujo y me dije: 'tengo que aprender a hacer zapatos'. Mi clave es combinar el diseño con la técnica, la técnica clásica de hacer zapatos porque la mayoría de zapateros no son diseñadores o lo opuesto, la mayoría de diseñadores de zapatos no son zapateros. Entonces hay una ruptura que es difícil de unir".

Afortunadamente, en la República Checa el joven diseñador conoció a quien le enseñara cómo hacer los zapatos a mano, Martin Lawart. De él recibió las enseñanzas que lo terminaría de convertir en uno de los pocos zapateros-diseñadores.

Su material principal de trabajo es el cuero, que compra en Ecuador cuando va de visita y el resto de las partes vienen de Italia. Los componentes más pequeños como los clavos son checos. Fernando nos muestra en directo uno de sus ejemplares.

"Te voy a traer unos zapatos para que veas… justo este de aquí. Por ejemplo, este es mi diseño más clásico y esta es la suela de cuero y es cosida la suela con el cuerpo del zapato. Entonces, tienes una cosida y los clavitos para el taco. Es la forma clásica de hacer un zapato. Este es un zapato más de baile porque lo tienes liso aquí y entonces se le pone cera y es para alguien que baila no sé… baile de salón".

El estilo tímido de los checos

Paradójicamente, pese a que Echeverría está residenciado en Chequia, el checo no constituye el grueso de su clientela. No obstante, comenta que el tipo de checo que prefiere sus diseños es aquel que suele ser un poco extravagante, que no quiere ser igual a los demás y que desea llevar cosas únicas. Tampoco es gente rica, pues sus zapatos son asequibles.

En vista de que Echeverría trabaja en el mundo de la moda y las nuevas tendencias, le pedimos que nos comente su visión sobre la manera de vestirse de los checos y su actitud ante la moda.

"Los checos, creo que los checos todavía tienen miedo a ser diferentes. Tal vez a invertir en cosas un poco más… El checo prefiere, por ejemplo, viajar que comprar cosas que para mí es algo positivo porque el latino, en cambio, es la parte opuesta, pero a veces puede caer en el extremo. Son tímidos. Y el checo también tiene mucha influencia en el tema del estilo, del diseño, de la parte nórdica que es mucho más minimalista, mucho más simple".

Esto en realidad es una oportunidad para los diseñadores diferentes porque son los que portan la novedad, que ahora es aceptada con mayor naturalidad gracias al hecho de que gente de otros países ha venido residenciándose en la capital checa.

Ponerse en los zapatos del otro

La especialidad de Echeverría son los zapatos para caballeros, pues él mismo dice que se le hace difícil ponerse en los zapatos del otro género. Para Echeverría, en el caso de los hombres, un buen calzado es vital.

"Nosotros no nos enjoyamos ni usamos muchos arreglos, pero los únicos accesorios que pueden digamos un poco personalizar al hombre son los zapatos y un buen reloj, un sombrero, pero ya no se usa", agrega.

En el caso de sus diseños estos son tan funcionales y cómodos como estéticos.

Nadie es profeta en su tierra

Por ahora, Praga le resulta a este diseñador ecuatoriano una ciudad conveniente para establecerse porque aunque no sea la ciudad más cosmopolita, lo es lo suficiente como para que converjan en ella personas de ciudades adyacentes.

Sin embargo, confiesa que le gustaría un día volver a Ecuador y aportar a su tierra sus conocimientos teóricos y prácticos sobre la moda y el diseño en el ámbito académico.

Echeverría es un diseñador y fabricante de calzado a tiempo completo. Sus ventas las realiza mayoritariamente a través de su página web y hace presencia en el mercado participando en las Semanas de Diseño y de Moda que se realizan anualmente en varias ciudades de Europa Central.

En el 2016 fue finalista en la Bienal Latinoamericana de Diseño, celebrada en Madrid. En aquella ocasión, se presentó con una colección de ropa titulada ‘De los Andes a la Patagonia’ en la que amalgamó textiles y cortes típicamente andinos con cortes europeos, concretamente de la región de Europa Central. Echeverría comparte con nosotros una anécdota a la que suele enfrentarse cuando participa en exhibiciones y bienales internacionales.

"He representado unas dos o tres veces a la República Checa y hay ese conflicto de que ellos dicen ʺpero este nombre no es checoʺ y abajo está Czech Republic. Nunca he puesto Ecuador porque son eventos para Europa Central".

Pese que esto a él le genere conflicto, después de ver sus diseños queda claro que su nombre y apellido ecuatoriano bien combinan con el nombre de este país, pues ambas identidades están contenidas en sus creaciones.

 
Autor: Český rozhlas Radio Praha
 
Añadido: 09.08.2017
 
 
 

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