La Capilla de Belén ocupa en la historia de Praga un lugar excepcional ya que a principios del siglo XV predicó en ella el maestro universitario Juan Hus , por lo que se convirtió en el símbolo del movimiento husita en Bohemia. Surgió ya en el año 1391 como el lugar de predicación en checo con capacidad de aforo para 3.000 personas, un hecho muy importante teniendo en cuenta que fue en tiempos de oficios en latín. La capilla era un típico espacio rectangular con techo de vigas, púlpito y grandes ventanas ojivales.
En el año 1622 la capilla pasó en propiedad de los jesuitas que volvieron a usarla para fines de santo oficio, no obstante en el año 1786 fue cerrada y poco después derrumbada. En su lugar fue levantado una casa de viviendas.
El arquitecto Jaroslav Fragner construyó la capilla de nuevo en la mitad del siglo XX siguiendo los planos y las pinturas históricas. Fueron renovadas también los frescos murales, acompañados de letras de las canciones husitas del Cancionero de Jistebnice y de pinturas con los temas del concilio de Constanza – concilio en el que fue rechazada la doctrina de Hus, donde fue J. Hus declarado hereje y al final quemado en la hoguera.