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Cheb, la ciudad histórica de 2014

 
photo:  (Cheb, foto: Archivo de ČRo - Radio Praga)
 

La ciudad de Cheb, situada en Bohemia occidental, desde la semana pasada del título de la ciudad histórica del año 2014, otorgada por el cuidado ejemplar de sus monumentos históricos. En esta edición de 'Radioviajes' les invitamos a visitar los lugares más destacados de esta ciudad y a conocer a sus personalidades. También recordaremos los setenta años de un desastroso bombardeo surgido durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Cheb es una de las ciudades checas más antiguas. Las primeras menciones datan del siglo IX cuando fue colonizada por los eslavos.

El fruto de su larga historia son también los numerosos monumentos que adornan la ciudad.

A lo largo del año 2014, la ciudad de Cheb invirtió más de un millón de euros en la revitalización de muchos de ellos.

Una parte de los fondos fue destinada a la reconstrucción del castillo, uno de los primeros monumentos de estilo románico construidos en el territorio checo.

El castillo representa una única muestra de kaiserpfalz, una residencia de los antiguos emperadores germánicos, construida en el siglo XII. De esta época datan los documentos que evidencian las visitas de uno de los emperadores del Sacro Imperio Romano más conocido, Friedrich Barbarroja.

Antes de entrar en el castillo, los visitantes quedan cautivados por la Torre Negra. Esta obra majestuosa es curiosa por estar construida de toba volcánica procedente del último volcán activo de la República Checa, el Komorní Hůrka.

La chimenea rechazada por Adolf Hitler

Uno de los artefactos de mayor valor es la chimenea de Cheb, elaborada por Willi Rus, uno de los fumistas locales más conocidos.

El artefacto, de unos tres metros de altura, está decorado con motivos populares de la región. Fue creada por encargo de los nazis como regalo para Adolf Hitler.

Finalmente, la chimenea no llegó a las manos del dictador, según afirma el guía del castillo de Cheb, Stanislav Marchal.

“Es que existía una comisión especial, que revisaba cada regalo destinado a Hitler a fin de comprobar que no fuera ideológicamente nocivo y, sobre todo, para que no se tratara de ningún objeto procedente de las naciones más bajas, a las que según los nazis pertenecían también los checos. Pese a que Willi Russ era alemán, los motivos con los que adornó la chimenea eran típicos de la región de Cheb. El regalo fue rechazado y gracias a ello este objeto de valor se ha conservado hasta la actualidad. Durante mucho tiempo permaneció escondida en el castillo de Loket, en noroeste de Bohemia. Cuando se reveló de qué se trataba, regresó de nuevo al castillo de Cheb”.

El punto de encuentro de Johann Wolfgang Goethe con un verdugo

La ciudad de Cheb era uno de los lugares frecuentados por el conocido escritor alemán Johann Wolfgang Goethe. El autor de grandes obras como 'Fausto' o 'Las Desventuras del Joven Werther', solía reunirse en Cheb con su amigo y el último verdugo de la ciudad, Karl Huss, afirma Stanislav Marchal.

“Karl Huss heredó el oficio de verdugo de su padre. Lo heredó con repugnancia, pero prácticamente no pudo hacer nada, ya que en aquella época no quedaba otro remedio que seguir la tradición de la familia. Huss se alegró mucho cuando se suspendió la pena de muerte en su ciudad y se convirtió en el primer guardián de las colecciones artísticas y literarias del conde Metternich, un importante político del Imperio Austrohúngaro”.

El asesinato de Alberto de Wallenstein

La pintoresca Plaza Mayor de Cheb está conformada por once casas burguesas, procedentes del siglo XIII, cuyo conjunto es conocido como Špalíček. Las casas están separadas con una callejuela de un poco más de un metro de anchura.

En medio de la plaza se encuentra una fuente de piedra decorada con la estatua del caballero Rolando, representante de los derechos mercantiles de las ciudades checas.

El edificio más conocido y visitado de la plaza es la casa de Pachelbel, situada en la parte baja de la plaza mayor. En la historia entró como el lugar del asesinato de Alberto de Wallenstein, caudillo y político checo que desempeñó un importante papel en la Guerra de los Treinta Años en el siglo XVII.

El conde desempeñaba su cargo del caudillo de una manera hábil y no vacilaba en negociar incluso con sus enemigos. Esta actitud resultó molesta para el emperador Fernando III de Habsburgo, que en 1634 mandó asesinar al conde.

La leyenda local dice que el fantasma de Alberto de Wallenstein vaga por las calles de la ciudad montando su caballo y vestido en una camisa blanca con una mancha de sangre en el pecho.

No es así con el fantasma, pero con el querido caballo del conde sí que es posible encontrarse en cualquier momento, ya que su cadáver disecado se ha conservado hasta la actualidad en el Museo de Cheb, según afirma el guía.

“Es el animal disecado más antiguo de la República Checa, y también uno de los más antiguos del mundo. Alberto de Wallenstein quería mucho a su caballo y cuando el animal perdió la vida en una batalla, lo dejó en las manos de los mejores especialistas para que lo disecasen”.

El bombardeo norteamericano de Cheb

El 8 de abril se recordó un terrorífico acontecimiento, que sucedió en 1945 años. A finales de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados estadounidenses bombardearon la ciudad a fin de destruir la estación de trenes, un punto estratégico en el servicio de los alemanes, así como dos aeropuertos y una fábrica de aviones.

Según detalla el historiador Luděk Matějíček, el ataque sorprendió a los desprevenidos ciudadanos, además de que en aquel momento la ciudad contaba con más habitantes de lo habitual.

“A los 40.000 mil habitantes se sumaron otras 20.000 personas, que se encontraban a la fuga del frente de la antigua Prusia hacia Alemania”.

El ataque se cobró vidas de 118 personas y destruyó casi una tercera parte de los edificios de la ciudad.

Aunque los norteamericanos no planeaban arrasar la zona residencial de la ciudad, la dispersión de algunas de las bombas destinadas a la estación de trenes fue de 300 hasta 600 metros, lo que causó la destrucción de las viviendas.

Las exposiciones paisajísticas checo-alemanas adornan la ciudad

La Segunda Guerra Mundial interrumpió la larga tradición de las exposiciones paisajísticas que la ciudad de Cheb organizaba junto con las ciudades alemanas, ya que se sitúa a pocos kilómetros de la frontera.

La tradición volvió a cobrar vida en 2006, cuando Cheb y el municipio alemán de Markretwidz revitalizaron la orilla del río de Ohře, estableciendo en ella un hermoso parque.

La segunda muestra tuvo lugar en 2014 y en su marco se construyó un moderno centro deportivo en la segunda orilla del río.

Este tipo de exposiciones tiene una tradición centenaria en Alemania. A diferencia del país vecino, la República Checa no cuenta con ayuda del Estado, así que las exposiciones de Cheb son las únicas en todo el país.

 
 
Autor: Český rozhlas Radio Praha
 
Añadido: 28.04.2015
 
 
 

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