La prosperidad de la ciudad en la Edad Media la demuestran numerosos monumentos eclesiásticos (por ejemplo, la iglesia de Santiago), algunas casas burguesas con bóvedas góticas y de arquería conservadas o restos de una gran fortificación gótica. Ya en esa época se empezó a construir el laberinto en el subsuelo; el segundo más extenso en la República Checa que en actualidad está abierto al público. En el siglo XIV empezó a decaer la extracción de plata y comenzó a desarrollarse la manufactura de paños. De la época del Barroco data la iglesia jesuita de San Ignacio que se encuentra en la extensa plaza mayor de planta rectangular. Jihlava ofrece una amplia gama de actividades culturales y de ocio, por ejemplo, el parque zoológico o el teatro. La ciudad es sede del gobernador de la región de Vysočina.