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El negocio del plasma sanguíneo reduce los donantes de sangre

 
photo:  (radio.cz)
 

En Chequia disminuye cada año el número de donantes de sangre, lo cual empieza a ser un problema candente.

 
 

Cada vez hay menos donantes de sangre en la República Checa. En parte se debe al envejecimiento o estado de salud de los donantes actuales, pero sobre todo al descenso del número de donantes nuevos.

Esta disminución se debe a la aparición de centros de donación de plasma sanguíneo, donde el donante obtiene unos 24 euros por toma, a diferencia de un hospital, en el que la toma es gratuita. La donación de sangre nunca es remunerada, el donante obtiene un desayuno, facilidades fiscales y tiene derecho a tomar un día libre en el trabajo.

La competencia de los centros privados resta así donantes al sistema público, como contó a Radio Praga Marek Jukl, director de la Cruz Roja Checa.

“El número de donantes de sangre en los centros de transfusión de los hospitales se mantenía mucho tiempo alrededor de unos 330.000, pero tras la aparición de los centros plasmaferéticos podemos observar un lento, pero constante descenso, en la actualidad hasta unos 250.000 donantes. En los hospitales se extrae anualmente unas 410.000 tomas de sangre y tanto en los centros plasmaferéticos como en los hospitales unas 700.000 tomas de plasma”.

Los datos señalan que el factor económico desempeña un rol importante en el descenso, al igual que la frecuencia: una mujer puede ofrecer su sangre cada cuatro meses, los hombres cada tres. En cambio, un donante de plasma sanguíneo puede presentarse dos veces al mes. Por eso muchos optan por donar plasma, como fue el caso de Veronika, una joven estudiante universitaria que solía acudir a un centro plasmaferético durante sus primeros años de estudio.

“Yo donaba plasma regularmente cuando me estaba sacando mi grado y las causas eran sobre todo económicas, porque durante mis estudios no tenía tiempo para trabajar. Lo bueno es que se puede donar cada dos semanas, entonces yo iba incluso dos veces al mes, porque eso es un apoyo financiero agradable para un estudiante”.

La Cruz Roja Checa advierte sobre el descenso de donantes de sangre ya desde el 2008, cuando aparecieron los primeros centros plasmaferéticos, organizaciones con fines lucrativos que exportan el plasma obtenido al extranjero. Cuando uno dona plasma en los hospitales, no obtiene dinero, sin embargo, puede estar seguro de que ayuda directamente a los pacientes de la República Checa.

Con unos 11 centros plasmaferéticos, el país centroeuropeo pasó a ser una potencia en al ámbito de la exportación del plasma. La situación actual se debe a la publicidad de dichos centros y al hecho de que los checos no tienen suficiente información acerca de la problemática. Los centros plasmaferéticos forman generaciones a las que donar plasma por dinero les resulta algo normal, y un problema grave resultaría si la misma actitud se tomara con respecto a la donación de sangre. Marek Jukl subrayó sobre todo el papel de la campaña intencionada.

“Parte de la población estaría dispuesta a donar sangre de forma gratuita para ayudar a alguien, pero cuando ven la campaña, que es bastante efectiva, de que ‘puedes salvar una vida y además obtener algo a cambio’, los centros quitan parte de los donantes de sangre a los hospitales”.

A pesar de que el número de donantes desciende, la demanda de los pacientes checos aún es posible cubrirla. Sin embargo, Marek Jukl advierte que no quedan reservas.

“Tenemos que subrayar que por ahora la sangre basta. Pero incluso en la actualidad se registran problemas, por ejemplo si hablamos de las épocas de gripe o durante las vacaciones. La falta de sangre no puede solucionarse mediante la importación. Las causas son variadas, pero ante todo no hay de donde importarla, ya que cada Estado quiere ser autosuficiente. No quiero causar inquietud, pero si el descenso continúa, podremos llegar a una situación en la que no haya sangre necesaria para los pacientes”.

Los pacientes dependen de las donaciones, ya que la sangre no puede ser creada artificialmente. Cada persona necesita durante su vida en promedio unas cuatro transfusiones y doce veces un preparado de sangre. Es requerida después de serias lesiones, para los procesos de trasplantes o para la elaboración de medicamentos para los que padecen hemofilia. A lo largo de toda su vida necesitan las transfusiones sanguíneas personas con un riñón artificial o los que padecen cáncer sanguíneo. El intervalo de donación para las personas sanas es desde los 18 años hasta los 65.

 
Autor: Český rozhlas Radio Praha
 
Añadido: 19.04.2018
 
 
 

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